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haled TÉCNICAS DE TERAPIA FAMILIAR SOCIODRAMÁTICA

A. Técnicas de caldeamiento a través de interacciones espontáneas.

A.1. Diálogo en situación: mostrará un material vincular del que se obtendrá un

emergente. Puede darse espontáneamente en el contexto grupal.

A.2. Paso al escenario donde se desarrollará el vínculo en el contexto dramático. El

director iluminará el campo, según la matriz de motivaciones, a través de los recursos

para crear climas con el fin de hacer aparecer las contradicciones entre forma y

contenido relativas a las tendencias aparentes de acercamiento o huida en el vínculo.

A.3. Consignación al Yo-auxiliar para que introduzca modificaciones en los roles

complementarios que apelan a los cambios espontáneos de actitud para adaptarse a la

nueva situación. En familias muy bloqueadas se hará a través de situaciones

intermediarias.

B. Técnicas de concretización sobre la dificultad interpersonal que encubre el

síntoma.

B.1. Repetición de la misma escena varias veces con modificaciones técnicas. Empleo

de dobles, espejos, cambio de roles y soliloquios.

B.2. Multiplicación dramática del contenido vincular de la escena, a partir de los nuevos

contenidos que van apareciendo de los nuevos soliloquios o en la dramatización.

Nuevas escenas asociadas en las que la forma dramática de la dificultad interpersonal

es variada.

B.3. Alargando el tiempo de la dramatización siempre que se logre un compromiso

vincular nuevo. Estimular el desarrollo de las nuevas formas de comunicación que

aparecen en estado embrionario.

B.4. Manejando las leyes de la proxémica en la puesta en escena puede inducirse a la

comunicación entre miembros del grupo previamente incomunicados.

B.5. La dificultad interpersonal predominante , va a tender a ser reproducida en la

relación de la familia con los terapeutas. Esta identificación subjetiva o transferencial es

complementada aparentemente al principio tanto por el director en el contexto grupal

como por el Yo-auxiliar en el contexto dramático, para ir introduciendo posteriormente y

poco a poco modificaciones formales en los papeles asumidos, a través de la técnica

de interpolación de resistencias, con el fin de lograr identificaciones objetivas o de rol.

La propia relación entre el director y el Yo-auxiliar servirá de espejo en el que se mira la

familia, tal y como ocurre en toda situación de coterapia.

Ejemplo 1

La familia de Juan Miguel consulta por la escalada de enfrentamientos agresivos de

éste con su madre. Ramón, el padre, suele estar ausente entre semana por motivos de

trabajo. Existe gran rivalidad con Román, el hermano pequeño. Julia, la madre, trabaja

fuera de casa y se siente superada por la situación.

En las dramatizaciones iniciales aparecen escenas donde los hermanos compiten por

dormir con la madre ante la ausencia del padre. Aparecen tendencias de acercamiento

donde parecía haber huida en el vínculo madre-hijo. La madre presenta una escena de

dificultad en la comunicación con sus suegros que al ser repetida, concretiza la relación

infantil de su marido con su suegra.

En las multiplicaciones dramáticas, aparece la dificultad de la madre para el juego

mutual con el hijo, así como las tendencias perfeccionistas y sobre-exigentes. Al

alargar el tiempo de dramatización en una escena intermediaria entre el padre y el hijo

en la que compiten por el liderazgo de un equipo de fútbol, aparece con claridad la

fantasía de eliminar al padre (< < como no vienes a todos los partidos, podías largarte a

otro equipo y no volver más>> ).Puede establecerse un juego nuevo de peleas con el

padre.

El padre puede tomar conciencia de su tendencia de descalificar al hijo y así aumentar

la rivalidad. La madre puede ir tomando conciencia de su dificultad para separarse del

hijo y permitirle que se equivoque y aprenda.

Se concretiza también el conflicto de roles entre profesora y madre. El padre comienza

a estar más presente. El equipo de terapeutas va modificando la inicial

complementariedad competitiva que establece la familia. El conflicto se desplaza al

vínculo-padre en una lucha desigual por mantener el sentido de tener una

personalidad.

El trabajo de un sueño de Juan Miguel utilizando títeres como objetos intermediarios,

pone en evidencia para los padres los conflictos que su hijo está pasando por el

desarrollo de su sexualidad y de lo que no puede comunicar abiertamente. Si pueden

recordar juntos una escena en la que tras leer <<el libro rojo del cole>> , le dijo a su

madre: <<tú también has hecho eso>> y cómo desde entonces se agravó la dificultad

interpersonal.

En otras escenas los padres pueden hablar delante de los hijos de sus dificultades en

su desarrollo personal. Juan Miguel se muestra muy interesado en comunicar con su

madre sobre la escena en que ésta se enfadó mucho con unos niños que se colgaban

de las cortinas en la casa donde se hallaba su padre recién muerto en accidente

cuando ella contaba diez años.

El hijo pequeño, Román, queda desenmascarado en sus actitudes regresivas de

seductor con actitudes femeninas, siguiendo el deseo oculto de la madre que deseaba

una niña durante su embarazo.

Alargando el tiempo de la dramatización en una escena de confrontación madre-hijo,

pueden aceptar los desacuerdos y mostrarse más independientes.

La madre mejora de su sintomatología distímica y llega a comenzar un soliloquio:

<<Ahora voy a ser yo la que voy a pasar de todo>>. Juan Miguel abandona sus formas

insultantes y las cambia por comunicaciones más adultas tales como dar y pedir

opinión, propias del nivel de pertenencia que va alcanzando la familia.

Al multiplicar dramáticamente la escena de pelea entre hermanos surge otra escena en

la que el padre está estimulándoles a que se peleen en clara actitud dominadora de

líder oficial. Su liderazgo es cuestionado y surge una escena fraterna de compartir

como subpsicogrupo de nuevo cuño ajeno a la corriente de influencia del padre como

líder oficial ausente y pseudomutual.

Este desenmascaramiento de la cosmovisión persecutoria del padre y su progresivo

desmontaje como conserva cultural irracional, permite un mayor nivel de encuentro y

una mejor aceptación de las dificultades de Juan Miguel inherentes a su desarrollo

(déficit en el rol de contactador y en el de ingeridor, nacimiento por cesárea, destete

brusco, déficit en el modelo de defecador con dificultad para sentirse aceptado,

hiperquinesis con déficit de atención, etc.).

Juan Miguel puede demandar abiertamente más contacto físico con los padres. En una

escena donde la madre se pone muy agitada con sintomatología ansiosa, Juan Miguel

puede por primera vez jugar el rol de consolar a su madre.

Por primera vez en mucho tiempo, la madre se permite hacer un viaje profesional de

cierta duración y separarse de la familia. Curiosamente este hecho permite una mejoría

importante en los síntomas de Juan Miguel y sesiones con gran espontaneidad en la

interacción del padre y los hijos.

Otro cambio que se logra es que los niños duerman en habitaciones separadas, así

como una relajación en el perfeccionismo de la madre.

Juan Miguel puede comunicar a sus padres las dificultades con un compañero del

colegio con el que mantiene una gran rivalidad.

La familia puede establecer su propia teoría sobre sus interacciones, evaluar los

cambios habidos y dar por terminada la intervención terapéutica.

C. Técnicas para el cambio de estructuración sociométrica.

C.1. Diferenciación de intereses de psicogrupo y sociogrupo.

C.1.1. Hacer dramatizar a los distintos subpsicogrupos en diferentes contextos.

C.1.2. Animar el desarrollo de los roles potenciales, mostrando como cada miembro

aporta sólo el conjunto de roles con los que se vincula y entrama al sociogrupo y que

hacen a la convivencia. Cuanto mayor sea la cantidad de estos roles en relación a los

que dispone, mayor será la entrega y dependencia al mismo con carácter psicogrupal.

C.1.3. Las dramatizaciones demostrativas sobre el conflicto de intereses del psicogrupo

y del sociogrupo, facilitan el desarrollo sociogenético hacia el nivel de pertenencia.

C.1.4. Incluir en las sesiones a personas situadas en lugares centrales de la red de

corriente psicológica influyente.

C.1.5. Transformación de las conservas culturales míticas, mediante la demostración

de su pérdida de funcionalidad en la situación actual. Esto se logra sometiendo una y

otra vez a la conserva cultural a los más variados y creativos procesos de caldeamiento

específico. Es muy útil la realización de juegos dramáticos diseñados de tal forma que

sólo resulten satisfactorios y progresen si se toma la actitud contraria a la prescrita por

la conserva cultural (juegos de conocimiento, juegos de afirmación, juegos de

confianza, juegos de comunicación, juegos de cooperación, juegos de resolución de

conflictos, juegos de distensión, etc.). Tras esta etapa de caldeamiento en la que el

grupo ha variado necesariamente su estructuración sociométrica logrando experiencias

grupales vivenciales novedosas, se trata de intentar pasar sin solución de continuidad a

la dramatización de la conserva cultural que se verá transformada in situ con

creaciones originales y adecuadas al contexto en la medida en que hayan podido

aprender nuevas formas en los juegos de caldeamiento.

Ejemplo 2

En una familia en la que existía una conserva cultural formulada como la exigencia de

que cada uno se hiciera cargo de determinada función de forma exclusiva y rígida, se

logró que cooperaran en tareas tales como recoger los juguetes de los niños, poner la

mesa, ayudar entre todos a resolver una dificultad de un miembro y en general

flexibilizar las funciones y los roles, después de que lograran disfrutar con un juego de

cooperación consistente en agarrar entre todos un círculo de cuerda con varios

diámetros de cuyo centro pende una cuerda con un bolígrafo y tratar de cooperar para

lograr introducir el bolígrafo por el cuello de una botella. En los comentarios posteriores

al cambio quedó en evidencia cómo la conserva cultural protegía en exceso los

intereses del sociogrupo en detrimento de los del psicogrupo ahora revalorizados.

C.1.6. Facilitar, dentro del psicogrupo, el desarrollo de roles y vínculos que venían

desempeñándose con criterio de sociogrupo en posición extravertida (elecciones fuera

del propio grupo). Para ello hay que poner en escena los vínculos que se establecen

con personas de fuera del grupo familiar en los que esté desplazado el criterio

psicogrupal que se le está escamoteando al psicogrupo familiar. Esta técnica es muy

útil cuando uno de los miembros juega en casa el papel de ogro mientras que fuera de

casa se muestra encantador.

C.1.7. Mejora de la discriminación y percepción del status sociométrico intragrupo con

eliminación de criterios para-sociométricos que sustentan pseudo-roles y de los subpsicogrupos

pseudo-cohesivos.

Esto puede hacerse a través de la objetivación de imágenes alegóricas de la situación

jerárquica en un grupo de animales que construye cada miembro. El sujeto que tenía

una fantasía de previsión exagerada con respecto a su status podrá objetivar en que

lugar le tienden a colocar los demás y por qué motivo.

El manejo del espacio en la puesta en escena facilita la discriminación del status

sociométrico objetivo. También la separación instrumental del grupo familiar en

protagonistas que dramatizan y auditorio que observa ayuda en el ajuste del status.

Los señalamientos y constructos cognitivos del Yo-auxiliar durante la dramatización y

del director en los comentarios, ayudan a reconocer el verdadero status.

Los juegos dramáticos en campo relajado permiten acciones pertinentes con las que

mejorar situacionalmente el propio status sociométrico. Los juegos en campo tenso,

permiten percibir las catastróficas consecuencias que para el propio status tienen las

actuaciones no pertinentes así como la posibilidad de mejorar el status a través de

actuaciones heroicas con voluntad de comunidad.

C.1.8. Propuestas de formas dramáticas que alargan la interacción hasta límites

desacostumbrados. Se busca la interacción placentera en campo relajado para facilitar

el encuentro.

C.1.9. Técnicas de espejo y psicovideodrama para mostrar interacciones y respuestas

disfuncionales evidentes de los sub-psicogrupos.

C.2. Cuestionar el status sociométrico oficial y evidenciar el status sociométrico

objetivo.

C.2.1. Realización de la historia sociodramática del grupo familiar por cada uno de sus

miembros. La sucesión de imágenes creadas pondrá en evidencia un proceso

longitudinal diacrónico o historia del sociogrupo, donde el equilibrio se va modificando

en función de la variación de las relaciones de poder dentro del mismo.

C.2.2. Técnica de <<la varita mágica para convertir al otro en un perro a voluntad>>.

Esta técnica de situación intermediaria fantástica consiste en brindarle al miembro de

un vínculo que posee un status oficial menor, la posibilidad de convertir al superior en

perro en cualquier momento de la escena y poder volver a convertirlo en humano

cuando lo necesite. Puede realizarse con la persona real o con el Yo-auxiliar. Suelen

ponerse en evidencia los modos vinculares latentes, las demandas de

complementariedad específica y las proyecciones de sentimientos agresivos así como

la dinámica de la voluntad de dominio neurótica al servicio del reforzamiento de la

sensación de personalidad.

Ejemplo 3

En una escena en la que el hijo de 8 años está jugando a los coches en el suelo del

parque mientras su padre lee el periódico, el niño molesta al padre con sus juegos y

cuando el padre reacciona autoritariamente es convertido en perro por la varita mágica

del niño. Entonces el padre se lanza al suelo convertido en perro y puede acceder a la

demanda del juego que formula el hijo. Pronto aparece un rol de perro invasivo e

indisciplinado (el contrarol oculto defendido y habitualmente proyectado en el hijo), lo

que hace que el niño convierta al padre en humano para librarse de la invasión. Esta

escena tuvo el efecto para el niño de aceptación de límites en su demanda continua de

atención, de una forma similar a la relatada por MORENO con su hijo Juanito4 en el

cambio de roles que efectuó para resolver una escena en la que Juanito le invadía con

sus gritos impidiéndole hablar por teléfono. El padre pudo tomar conciencia de la

demanda de juego compartido <<a nivel de suelo>> que hacía su hijo, así como de la

relación existente entre la molestia que le producían las formas bruscas de su hijo con

sus propias tendencias impulsivas habitualmente reprimidas, y liberadas en la escena

bajo la forma del perro.

En otra familia, cuando la esposa transformó en perro al esposo en la escena, quedó

en evidencia de forma exagerada su defensa de niña mimada y su intolerancia a la

frustración propinándole puntapiés al perro cada vez que éste no accedía a su

demanda.

C.2.3. Inducir una crisis mediante la movilización efectiva y el compromiso total del

individuo, para romper los estereotipos y rigideces del comportamiento, a través de la

catarsis de integración. El miembro que protagoniza la crisis inducida logra descubrir un

nuevo equilibrio consigo mismo y con los demás ubicándose en la posición

sociométrica que objetivamente le corresponde.

C.2.4. Elección de un agente terapéutico a partir de la correspondencia mutua y de las

necesidades mutuas de satisfacción para establecer un tele terapéutico.

Ejemplo 4

En una familia que consulta por un trastorno explosivo intermitente con consumo de

alcohol en el padre, la desconfianza de éste y el mecanismo de aislamiento fueron

superados a través de fomentar las escenas de comunicación con el hijo mayor que

demostró ser un agente terapéutico muy espontáneo capaz de encontrar en las

diferentes escenas la satisfacción mutual con el padre en base a la identificación de rol

en actividades típicamente masculinas.

En otra familia con una madre que presentaba un trastorno narcisista con síntomas

depresivos, el hijo de doce años pudo satisfacer a la madre en distintas escenas al

tiempo que podía señalarle el conflicto latente: <<Papá y tú no os conocéis> > <<Tú

tienes algo dentro que no lo puedes sacar>> , <<Cuando no logras salirte con la tuya,

te enfadas>>.

C.2.5. Traslado de una posición de inadaptación a una posición que promete

beneficiarlo dentro del propio grupo. Puede hacerse a partir de la objetivación de las

atracciones y rechazos emitidos y recibidos. Se cuestionan así los supuestos beneficios

del liderazgo oficial donde el sujeto es rechazado y se le permite experimentar las

elecciones de que es objeto cuando cambia para tratar de ser objetivamente atrayente.

Ejemplo 5

En una familia que consulta por un trastorno adaptativo con estado de ánimo mixto

ansioso y depresivo en el padre a raíz del embarazo no deseado de la hija de 19 años

en una relación con un amigo de la familia, pronto se evidencian mecanismos de culpa

y desplazamiento que provocaron el trastorno ante la severa mirada de la madre como

líder oficial. Ésta se encuentra tan decepcionada con la hija que en su enfrentamiento

impide que se lleve al bebé a la guardería así como se niega a cuidarlo mientras su hija

continúa los estudios y trabaja. A partir de un escena en la que la madre declara su

obsesión por los problemas económicos del sociogrupo y recibe el apoyo espontáneo

de los otros dos hijos trabajadores, puede comentar: <<A veces soy como el perro del

hortelano que ni come ni deja comer>>. El padre puede recibir la alianza de la hija y el

hermano en una escena desculpabilizadora y recuperar así parte de su status

sociométrico perdido. La madre cede parte de su liderazgo oficial y se produce el

reencuentro con la hija.

C.2.6. Técnicas de objetivación de la estructuración sociométrica in situ para

intervenciones concretas. Construcción de imágenes individuales y de consenso sobre

relaciones jerárquicas, modelos perceptivos, auto y heterodesignaciones y elecciones

espontáneas, así como roles rechazados y asumidos ante los intentos de asignación.

Se emplean imágenes y juegos dramáticos inspirados en conceptos etológicos de

territorialidad. Puede pedirse a la familia que cada miembro coloque a los demás y a sí

mismo en los tres palos de un gallinero imaginario donde las gallinas de arriba pican a

las de abajo. También puede pedirse que asignen un animal a cada miembro y los

coloquen repartiéndose un territorio natural en el escenario. Esto se pide tras una

interacción típicamente estereotipada de la familia.

Esta técnica tiene buenos efectos sobre la aceptación del propio status sociométrico

objetivo y el reconocimiento del de los otros.

Ejemplo 6

Una paciente con un trastorno hipocondriaco pudo comprobar con la <<técnica de los

palos del gallinero>> cómo se percibía a sí misma con un status bajo mientras que los

demás la colocaban siempre en el palo de arriba. Esta constatación le facilitó la

recuperación del vínculo con una hermana mayor que había cumplido funciones de

madre durante su infancia y disfrutar de las elecciones recibidas mientras continuaba

su proceso de separación y emancipación de la familia.

Un niño de 13 años con oposicionismo y disconductas colocó en el territorio a su

abuela-gato, su padre-delfín, su madre-perro, su hermano-lince, su hermana-ardilla, y a

sí mismo-pantera. En la dramatización se puso en evidencia el carácter ausente del

padre-delfín, el rechazo emitido y la voluntad de dominio de la madre-perro, las tácticas

de poder del hermano-lince, las técnicas seductoras de la hermana-ardilla, el liderazgo

sociométrico objetivo de la abuela-gato y el trasfondo fóbico de él mismo-pantera.

Un paciente de 20 años con depresión mayor y varios intentos de suicidio que se

encontraba totalmente sometido a un padre alcohólico caracterial con el que no existe

comunicación y muy dependiente de la madre, toma conciencia, en un juego de

estructuración sociométrica situacional, del buen nivel de comunicación que su

hermano sí tiene con el padre. Puede aliarse con el hermano y convertirlo en portavoz

de las necesidades del psicogrupo con respecto al necesario cambio en el padre. En

lugar de mostrar su desacuerdo con retraimiento depresivo, logra en las escenas

apoyar al hermano en su confrontación con el padre, para finalmente poder realizar

escenas de comunicación con el padre en las que se alarga el tiempo de

dramatización. El padre que se siente atacado es apoyado por el director que está

permitiendo el ataque. Dentro de este apoyo se le receta un complejo vitamínico B ante

una demanda por sus síntomas de neuritis periférica, con lo que simbólicamente queda

designado también como paciente problema. La sintomatología depresiva del hijo

disminuye y es posible reducir la medicación. En una última entrevista padre e hijo

pueden verbalizar la desaparición del miendo en su relación y la madre llega a decir:

<<Doctor, han cambiado totalmente las relaciones, hace veinte años que mi casa no

estaba así>>.

El padre pues, abandonó su forzado liderazgo oficial basado en el miedo, para

recuperar un normal status sociométrico objetivo basado en la comunicación

espontánea con los otros miembros. La gravedad de la crisis suicida funcionó como

motor del cambio en la estructura.

C.2.7. Instrumentación de un Yo-auxiliar como polo motor de la unidad funcional, que

pueda absorber los deseos del protagonista en cada escena, lograr la unidad, operar

en su beneficio, sin hacerse idéntico a él (logro de una identificación objetiva o de rol).

C.2.8. Confrontación en el campo relajado que supone el contexto dramático, donde el

compromiso social disminuye para aumentar el compromiso de rol.

C.2.9. Operar sobre la red de corriente psicológica influyente, modificándola cuando el

sujeto que rechaza al protagonista es elegido por personas centrales de la red, o

instrumentándola favorablemente en caso contrario.

Ejemplo 7

En el caso del niño con oposicionismo y disconductas ya citado en el ejemplo 6, se

instrumentó favorablemente la red ya que la abuela materna se mostraba crítica con su

hija, siendo ésta rechazante con respecto al niño. En una escena con la abuela, la

madre y el niño, pudo objetivarse como la madre recibía como ataque cualquier

comunicación espontánea del niño, respondiendo defensivamente y entrando en el

círculo de la agresión. Posteriormente, la abuela y la madre pudieron comunicar,

delante del niño, acerca de la tendencia a la autosuficiencia en la madre, el

enamoramiento de su padre, la rivalidad con su hermana, su tendencia al control y

otros aspectos de la vida infanto-juvenil de la madre.

Veamos ahora al caso de una mujer de 48 años que presentaba un cuadro de psicosis

atípica con antecedentes de psicosis puerperal. Entre los antecedentes inmediatos a la

crisis había un accidente por inmersión que provocó amenorrea, un intento de

desarrollo de un rol laboral muy estresante y la muerte en su domicilio de su suegra a

la que hizo de enfermera en una enfermedad terminal. Tiene tres hijos y entre las ideas

delirantes presenta un delirio de embarazo. Otras ideas delirantes: <<Estoy embrujada.

La bruja es la suegra de mi hermano>> , <<Tengo que morder. No me han salido los

dientes todavía>> , <<Cuando trabajaba me he reído de todos, me he reído de Dios>>.

En el tratamiento familiar se instrumenta positivamente la relación con un cuñado con el

que mantiene un tele positivo. Pronto queda en evidencia la relación fusional de la

paciente con su madre y los trastornos de rechazo sociométrico ambivalente que tienen

como origen el tremendo rechazo que suscitó su primer embarazo de soltera en la

intrincada red familiar de su origen. La suegra de su hermano ( la bruja en el sistema

delirante) aparece en las escenas como el nudo central emisor de la corriente

psicológica influyente. En este sentido es tratado el problema con la participación del

hermano y la cuñada en una escena muy emotiva donde éstos pueden elegir a la

paciente y rechazar a la suegra, cortando así la red de corriente psicológica influyente.

Las dificultades en el rol de madre son trabajadas en base a desmontar la identificación

subjetiva con su propia madre y el rechazo brutal que recibió de su padre autoritario en

su primer embarazo (que acabó en psicosis puerperal). Curiosamente, el padre

pertenecía al clan familiar de la poderosa suegra del hermano (< < la bruja>> ). En una

escena en la que se trabaja una idea delirante persecutoria referente a <<una sombra

negra que me sigue, un hombre con un cuchillo>> se produce un fenómeno de shock

psicodramático y de catarsis alucinatoria como los descritos en el trabajo anterior5. En

esta escena la paciente entra en un súbito estado de gran angustia y bruscamente

abandona el contexto dramático donde se relacionaba con su perseguidor, para

lanzarle hacia el contexto grupal, arrodillarse delante de su familia y presa de gran

excitación rogarles que dejaran de lastimarse con su rechazo, que derribaran el muro

de desaprobación, en una especie de ataque de cordura dentro de la paulatina salida

de su brote psicótico. La escena acabócon un abrazo muy emotivo y contactador con

varios miembros de su familia, que entonces sí pudieron comprender el alcance y la

fuerza destructiva de la red de corriente psicológica influyente.

A raíz de esta escena mejora rápidamente la sintomatología delirante que más de un

mes de medicación neuroléptica incisiva no había logrado sino atenuar. A la semana

siguiente se muestra muy crítica con su sistema delirante y puede autoexplicarse su

brote: <<Yo cargué con todo lo de mi suegra>> , <<Mi marido pega a los niños y yo

sufro>> , <<Quería trabajar fuera de casa>> , <<Mi cuñada y su madre hablaron muy

mal de mí cuando me quedé embarazada de soltera>> , <<En mi familia hay mucho lío

con el dinero y los préstamos>> , <<Mi padre siempre fue muy autoritario y represor>>.

C.3. Técnicas para el aprendizaje del compromiso en la complementariedad de

roles.

C.3.1. Manejo de conflictos dramáticos entre protagonista y antagonista y resolución de

cada unidad de acción dramática mediante el cambio de objetivo del protagonista o la

conversión del antagonista en un denteragonista.

C.3.2. Realizar sesiones dedicadas íntegramente al caldeamiento del grupo familiar en

base a juegos de complementariedad de gestos, posturas y actitudes, juegos para el

desarrollo de la complementariedad lingüística y la escucha activa y juegos de reflejo

de imágenes corporales.

C.3.2.1. Se coloca a dos miembros de la familia frente a frente. Uno de ellos realiza

sucesivamente una serie de gestos, posturas y actitudes que el otro tiene que

complementar de forma refleja.

C.3.2.2. Por parejas, uno de los miembros dice una serie de palabras durante 30

segundos y a continuación el otro tiene un minuto para contar una historia coherente

que incluya todas las palabras propuestas.

C.3.2.3. Por parejas y por tríos. Uno de los miembros presenta imágenes posturales

que reflejen algo de su forma de ser. El/los otro/s tiene/n que complementarlos de

forma refleja. Se hace cambio de roles y al final se comenta en qué medida se

conocieron más aspectos del otro y si se sintieron complementados.

Estos juegos deben repetirse siempre que se quiera crear una clima de buena

disposición y conocimiento mutuo para fomentar la complementariedad en mayor

tensión de campo.

C.3.3. Poner en evidencia la conformación de la estructura sociométrica de átomo

social a través de la puesta en escena de los vínculos lineales, angulares y triangulares

y la interdependencia de las conductas de los miembros en la transformación de unos

vínculos en otros y su mantenimiento.

Ejemplo 8

Un joven de 20 años que presenta un trastorno paranoide leve a raíz del consumo de

drogas. En el trabajo con el vínculo lineal simbiótico con la madre y al realizar la historia

sociodramática del vínculo, aparece que durante el embarazo del paciente, su padre

tuvo un delirio celotípico alcohólico negando la paternidad del paciente. Pudo

evidenciarse con claridad cómo esa tensión vincular había impedido un buen proceso

de triangulación e identificación. La inseguridad de su posición sociométrica en el

átomo social era determinante para sus reacciones paranoides en el contexto social

con su grupo de pares. Resulta curioso cómo al mejorar la sintomatología en el

paciente, se descompensa el vínculo de la pareja parental, apareciendo de nuevo

síntomas persecutorios en el padre el cual accede a ser tratado con neurolépticos, para

mejorar posteriormente la relación padre-hijo.

C.3.4. Utilización de la técnica de construcción de imágenes para que cada miembro

pueda objetivar las imágenes familiares desde distintos puntos de vista y obtener

simultáneamente múltiples impresiones que hasta entonces se hallaban disociadas por

ser percibidas de forma sucesiva.

C.3.5. El Yo-auxiliar en su manejo técnico de la función de guía y agente terapéutico,

representa la duda, la alternativa. Demostración dramática de la interdependencia de

las conductas complementarias a través de la técnica de interpolación de resistencias y

del cambio de roles. Transformación de la creencia a través de la duda pragmática.

Ejemplo 9

En el caso del niño con oposicionismo y disconductas ya citado en los ejemplos 6 y 7,

el Yo-auxiliar interpoló una resistencia desde el papel de padre dominante, dejándose

ganar por el hijo. El padre situado en el auditorio, pudo darse cuenta de cómo el hijo

aprovechaba la interpolación para pedir simplemente una mayor presencia y

participación del padre en sus juegos e intereses. En una escena de comida familiar

donde se efectúan cambios de roles, queda en evidencia cómo una incipiente discusión

entre los padres es soslayada a través de una alianza coyuntural para descargar la

tensión contra el hijo exigiéndole una conducta alimentaria determinada.

C.3.6. Puesta en relación demostrativa de la influencia mutua de los distintos contextos

dramático, grupal y social como limitadores de la conducta de los individuos.

C.3.7. Análisis dramático comparativo de las relaciones de rol a sí mismo psicológico,

donde existe la sensación de compromiso de la totalidad de la personalidad (tomarse

las cosas como si le fuera la vida en ello), sensación de sometimiento y falta de

discriminación de contenidos.

C.3.8. Señalar en la etapa de comentarios las formas de interacción familiar que se

repiten con distintos contenidos. Análisis de las incoherencias entre forma y contenido.

Ejemplo 10

En el caso de trastorno explosivo intermitente ya citado en el ejemplo 4, pudo

evidenciarse en diferentes escenas con diferentes roles una forma de interacción

familiar que se repetía: la madre se hacía cargo de todo sin poder delegar, el paciente

nunca expresaba sus necesidades afectivas, las hijas optaban por las soluciones

pasivas sin comprometerse, se cotilleaba a espaldas de los demás (esto se trató con la

técnica de espaldas), siempre prevalecían las tareas sociogrupales sobre el compartir

psicogrupal.

C.3.9. Manejo técnico de los conflictos entre dos estados de espontaneidad diferentes

pero interdependientes. Los sentimientos de A por B y de B por A configuran un

movimiento total, no son estados duraderos, sino procesos dinámicos. Por ejemplo, el

odio de A por B se transforma en pánico, cuando la envidia de B por A se transforma

en crisis de rabia poseído por el deseo de dominar a A.

Ejemplo 11

En el caso de un niño con oposicionismo y disconductas citado en los ejemplos 6, 7 y 9

se dramatizó una escena en la que el niño en el papel de madre le cuenta una historia

de terror a la madre en el papel de niño. Cuenta una historia de despedazamiento,

canibalismo, donde no se encuentra protección, se bebe sangre, no se encuentra

cuchillo con el que defenderse y aparece un hacha o sierra que corta los cuerpos.

Cuando se recambian los roles y la madre desde su propio papel cuenta una historia de

terror, el niño no se caldea pues dice que en ese historia falta que <<los malos se rían

envidiosamente cuando atacan por venganza>>. En los comentarios la madre puede

asociar que cuando ella se enfada y ataca a los niños, pone cara de cínica (con ironía y

sarcasmo como si sintiera envidia por la libertad de sus hijos), <<es como si me diera

un ataque de rabia>> , <<ellos dicen que se me pone cara de bruja>>.

C.3.10. Transformación de las nociones subjetivas individuales en nociones subjetivas

de grupo, a través de la concretización psicodramática. Los estados afectivos tales

como la cólera, el miedo o la amistad, o ciertos estados más complejos como la

reflexión, la convicción o la curiosidad constituyen realidades parciales. Forman parte

de un todo, de una realidad más vasta, de los átomos sociales. Nociones subjetivas

individuales como la cólera o el miedo, integradas en átomos sociales, se convierten en

nociones subjetivas de grupo. Así aparece la armonía cuando dos están

espontáneamente de acuerdo, emociones de oposición cuando hay desacuerdo,

emociones frustradas cuando una emoción fuerte choca con la indiferencia, y

emociones perdidas cuando el sujeto que es su objeto las ignora.

C.3.11. Evidenciar las áreas de no intercesión de los átomos sociales y culturales de

cada miembro de la familia. Las elecciones afectivas fuera del grupo y los roles que

sólo pueden ser complementados fuera del grupo, si son excesivos, disminuyen la

pertenencia y la cohesión, mientras que si son escasos, impiden la maduración y

desarrollo de las funciones yoicas de los miembros, sobre todo si los vínculos

intragrupo son además de excesivos, del tipo de rol a sí mismo psicológico.

Ejemplo 12

Un joven de 22 años que sufre de impotencia y eyaculación precoz es hijo único de una

madre viuda. En las escenas con la madre pronto aparece la culpa que siente el joven

si se atreve a elegir fuera del núcleo familiar y puede resolverse el vínculo

compensatorio establecido entre ambos. La madre puede tratar su duelo retrasado y

establecer nuevos vínculos en un grupo de mujeres de los servicios sociales, mientras

el hijo puede separarse y crear un vinculación objetiva con su novia, desprovista de

aspectos transferenciales.

C.3.12. Poner en evidencia las dificultades para establecer vínculos triangulares, como

resultante del natural conflicto entre el agrupamiento sexual y el agrupamiento

parenteral dentro de la familia.

Ejemplo 13

Es el caso de Manolo, un joven de 25 años de edad, que fue adoptado a la edad de 6

años, no presentando alteraciones hasta su primer brote esquizofrénico con 20 años en

la mili. En el tratamiento familiar pronto se pasan a dramatizar escenas de conflicto de

la pareja parental. Cuanto más abierto es el conflicto en el contexto dramático y más

puede centrarse la sesión en que los padres hablen de su historia, tanto más

asintomático se muestra Manolo. Poco a poco, ayudado por la medicación

neuroléptica, la estructura de la escena familiar va centrándose en los problemas de la

madre que también comienza a tomar medicación y Manolo puede hacer una demanda

manifiesta al padre en el sentido de que intervenga ayudándole a separarse de la

madre, que tome su papel en la pareja, que ponga límites a la madre, que triangule con

él.

C.3.13. Objetivar el núcleo psicológico o subpsicogrupo de pertenencia, delimitándolo

en la continuidad de su existencia, midiendo su influencia y revelando quienes tienen

tendencia a la separación en los vínculos, ya que la continuidad del grupo de relación

depende de esa configuración de relaciones. Aparecerán distintas formas en los

sociogramas: cadena centrada en el líder oficial, estrella centrada en el líder

sociométrico, centrado en otro miembro con el líder oficial relegado a su función de

proveedor, etc.

Ejemplo 14

En el caso de un paciente de 23 años que presenta un trastorno narcisista de la

personalidad con ligera sintomatología referencial persecutoria, aparece la posición de

excluido del subpsicogrupo formado por la madre y el hermano menor por el que siente

envidia. En una de las escenas sin embargo se crea una alianza entre los hermanos

contra la rigidez del padre. El paciente puede tomar conciencia de su excesiva

dependencia de las elecciones tele positivas que espera recibir del subpsicogrupo que

presenta una configuración introvertida con rechazos. Puede realizar una escena en la

que elige fuera del grupo familiar y tomar conciencia de su tendencia a la separación.

Su autoimagen grandiosa narcisista y las correspondientes imágenes parentales

idealizadas, pueden entenderse entonces como resultantes de una narcisización

insuficiente en una posición psicogrupal débil por la prevalencia de criterios

sociogrupales de elección en un grupo familiar centrado en la madre con una fuerte

presión por las expectativas de ascenso socio-económico del sociogrupo. La

intervención sociodramática posibilita la reducción de la sintomatología referencial a

una sintomatología interaccional y por tanto más objetivable y concretizable.

En otro caso de una joven de 17 años que presenta una psicosis reactiva breve, se

dramatiza la discusión abierta entre los padres por quién es el que manda. Se hace con

la técnica del volcán donde los dos contendientes tienen cada uno 30 segundos para

discutir gritándole al otro todo lo que tienen en su contra, para recibir la andanada del

otro en los siguientes 30 segundos y volver a comenzar el ciclo. El resto de la familia

permanece en el auditorio en el rol de jurado para decidir quién fue el vencedor.

Además del mero valor catártico de esta técnica, se favorece la explicitación de las

alianzas subpsicogrupales. La paciente y el padre forma un subpsicogrupo aliado

contra la abuela materna, y la madre y la hermana forman otro, aliado contra la abuela

paterna. La dramatización del vínculo del padre con su propia madre y otras escenas

donde el padre es protagonista, va haciendo aparecer a éste como afectado por un

trastorno de personalidad mixto compulsivo y paranoide, con tal ausencia de amigos y

un único rol laboral. Cuando la medicación va reduciendo los síntomas delirantes, la

paciente logra jugar una escena en la que confronta al padre y logra desprenderse de

ese forzado subpsicogrupo, acercándose a la hermana y a la madre.

C.3.14. Objetivar y promover la aceptación de límites en la expansividad afectiva. El

líder, inconsciente de sus limitaciones en este sentido, se vuelve irascible cada vez que

advierte su ineptitud para enfrentar todas las exigencias afectivas de que es objeto,

pero se resiste a permitir una reorientación de las exigencias afectivas de los

miembros, por temor a perder el liderazgo. Otras veces el líder usa la política de dejar

hacer limitándose a su trabajo doméstico y confesando así su incapacidad.

Ejemplo 15

En una familia que consulta por la sintomatología depresivo-ansiosa de la madre y las

rabietas de los hijos, se dramatiza una escena en la que la madre se queja de tenerse

que hacer cargo de todo. Las técnicas de cambio de roles e interpolación de

resistencias pronto ayudan a la madre a comprender cómo su expansividad afectiva sin

límites está impidiendo justamente lo que demanda: que los hijos puedan elegir más la

relación con el padre y así permitir a éste entrar en la relación cambiando su situación

de periférico en la medida en que ella puede cambiar su forzada centralidad.

C.3.15. Concretización dramática en el futuro, de las demandas de cambio hechas al

otro, para mostrar la interdependencia de los roles complementarios.

Ejemplo 16

En un tratamiento de sociodrama de pareja, la mujer presenta una imagen vincular de

futuro en la que espera ser totalmente sostenida por el hombre incluso en posiciones

totalmente forzadas. Se concretiza el vínculo a través una técnica de psicodanza donde

al comienzo la mujer se ensimisma y rechaza el encuentro, para luego ir a buscar al

varón cuando éste, frustrado, se retira. Finalmente puede lograr un abrazo de

encuentro. En los comentarios, la mujer dice que el encuentro amoroso le desata

fantasías de separación depresivas. Se queja de no poder depositar en su pareja, pero

toma conciencia de la culpa por su oposicionismo, por su no dejarse hacer. El varón

comenta su tendencia a no entrar justo cuando el otro más le pide que entre y su temor

a las mujeres mandonas como su madre.

C.3.16. Mostrar la interinfluencia de los cambios y los conflictos de roles en los distintos

subpsicogrupos o agrupamientos afectivos (conyugal, paterno-filial, materno-filial,

fraterno, etc.).

Ejemplo 17

Una familia consulta por trastornos en varios de sus miembros. El padre padece un

trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo con explosiones agresivas y los dos

hijos pequeños adolescentes padecen trastorno depresivo. Aparecen dos

subpsicogrupos enfrentados muy agresivamente. Por un lado la abuela materna, la

madre y la hija mayor, y por otro lado el padre con los pequeños. En una escena donde

se aplica cambio de roles sucesivos pasando todos por todos los roles, se les pide al

final que repitan la escena ahora cada uno en su rol, pero intentando comportarse de

cualquier manera distinta de la que emplearon en la escena original. Esta situación de

crear una interacción imaginaria después de haber pasado por los roles de los demás,

facilitó una escena donde las dos hermanas previamente enfrentadas a muerte,

lograron dar salida a su latente tendencia al encuentro presentando una escena muy

creativa donde se interesaban mutuamente por sus estudios y actividades, haciendo

oídos sordos a las maniobras de los líderes de sus respectivos subpsicogrupos por

enfrentarlas de nuevo. Esta sesión fue determinante para el cambio de la

estructuración sociométrica.

C.3.17. Insistir en la reciprocidad de las conductas y en la responsabilidad de todos en

el mantenimiento o desintegración del núcleo psicológico, produciendo una situación de

campo relajado en el contexto dramático, donde disminuya el compromiso social (lo

cual facilita la expresión de alternativas) para aumentar el compromiso de rol (lo cual

favorece la complementariedad y la estabilidad en el vínculo).

C.3.18. Analizar dramáticamente si la extraversión excesiva es a base de elegir

vínculos con personajes ya muertos o imaginados fuera ya de las familia que son

inconscientemente proyectados sobre personas ajenas al núcleo psicogrupal.

D. Técnicas para el cambio en la cosmovisión.

D.1. Búsqueda de la catarsis axiológica como desarrollo final de la catarsis intelectual y

emocional. Con su logro aparecen nuevas creencias que reequilibran el incómodo

estado de duda inducido por la técnica. Aparecen nuevos valores, generalmente

influidos por la voluntad de comunidad, que sustentan nuevos roles o desarrollos de

roles ya existentes, y esto ocurre en algunos de los miembros, lo cual tiende a

transformar los vínculos.

D.2. Manejo de la teoría y la técnica del axiodrama por parte del director, que ejerce su

función de analista social en la etapa de comentarios y señala con nuevos constructos

cognitivos los intentos que la familia hace para desarrollar nuevas potencialidades. En

el axiodrama lo esencial del valor es <<el hecho de ser requerido>> por la estructura, el

ser la demanda intrínseca del campo. El insight es la percepción de esa demanda, de

ese debería en una situación de contexto. El director debe ser capaz de iluminar el

campo de tal manera que la estructura formal demande, requiera del sujeto un acto

fundante como exigencia de resolución. La creación es una neogénesis que actualiza

esencias transespaciales desde lo virtual y posible. El valor es la relación entre el

objeto y el sujeto que lo valoriza. Importa el carácter momentáneo de la toma de

posición axiológica y el poder rescatar a la percepción, la sensación y el pensamiento,

esa primera impresión espontánea contradicha por la conserva cultural. El análisis

pragmático, de las actitudes motriz-afectivas, de los intereses con forma de

acercamiento o huida, y en definitiva de la intencionalidad de los sujetos, esclarece los

sistemas de valores existentes y facilita la adquisición de nuevos valores.

Ejemplo 18

En el caso ya citado en el ejemplo 7 de una mujer que presentaba un psicosis atípica

con historia de psicosis puerperal, ésta pudo rechazar los valores de la suegra a la que

se había visto obligada a cuidar:

<<Era egoísta, en una ocasión me echó de casa. Quería que la gente se casara por

dinero en vez de por amor>>.

Pudo conciliar los valores de la maternidad con el desarrollo de un nuevo rol

extrafamiliar de administradora de la APA del colegio de sus hijos, y poco a poco ir

cambiando la cosmovisión fóbica-paranoide.

D.3. Contrastación permanente de constructos cognitivos lógicos e imágenes

analógicas en la investigación longitudinal de las matrices de identidad familiar de los

padres. Es clásica ya la mejoría que experimenta la familia que consulta por el

problema de un hijo, cuando las escenas se centran en la exploración de las familias de

origen de los padres. Cuando los padres dejan de hablar siempre del hijo-problema y

comienzan a hablar de sí mismos como hijos-problema.

D.4. Al trabajar con las técnicas del método psicodramático, se objetiva la diferencia

entre lo que el grupo dice que ve en la realidad y lo que realmente ve. La realidad, en el

transcurso de la sesión, empieza a perfilarse como relativa al significado que se le

atribuye desde la relación yo-tú, como necesitada de la confirmación del otro.

D.5. Dramatización de escenas fantásticas donde el grupo familiar se encuentre

vinculado según otros criterios sociométricos (p.ej. un grupo de tarea). Se analizaron

los roles sociogrupales de locomoción: información, opinante, elaborador, esclarecedor,

orientador, evaluador, etc., y los roles psicogrupales de mantenimiento: estimulador,

conciliador, favorecedor de compromisos, legislador, etc. En un principio, será el

director el que tendrá que jugar aquellos roles imprescindibles que el grupo no sea

capaz de jugar, para posteriormente ir iluminando el campo de tal manera que se

requiera la asunción de dichos roles, que serán asumidos inevitablemente si se maneja

adecuadamente la tensión de campo y se alarga o repite la misma dramatización.

D.6. Trabajo con las sombras de desaprobación en la identidad sincrética familiar. Esto

se efectúa en la técnica utilizando varios yo-auxiliares o un yo-auxiliar que se desdobla

para doblar a todos los miembros en el rol de <<desprobador interno>> en el curso de

una escena típica de la familia. Debe conocerse la patología estructural de cada

miembro para poder desaprobarle justamente en el modelo psicosomático donde

presenta dificultades. Posteriormente se cambia de roles y son los miembros los que se

desaprueban a sí mismos mientras actúan, para llegar finalmente a una <<reunión de

fantasmas desaprobadores>>. Esta técnica suele dar pie a una etapa de comentarios

muy fecunda sobre los diferentes modelos de cosmovisión. En sociodrama, sabemos

que los roles disfuncionales, están estrechamente ligados a sombras de desaprobación

entre las posesiones sincréticas de las matrices de identidad. Algunos de estos

<<desaprobadores internos>> actuados, son claramente identificados por los familiares

como idénticos a aspectos de ellos mismos o de los ancestros.

D.7. Realizar escenas de situación intermediaria relativas a estructuraciones

macrosociales que presenten analogía con la estructura microsocial de la familia en

cuestión.

D.8. Señalar las incongruencias entre las formas sociales (tales como las palabras)

empleadas por la familia y sus contenidos evidenciados por las formas naturales

(actos) empleadas en la dramatización.

D.9. Desmontaje de las conservas culturales transgeneracionales. Las conservas

culturales de la familia, son reordenadas y ampliadas a través de someterlas a un

proceso de caldeamiento específico que libere y haga actuar sobre ellas el fenómeno

de la espontaneidad-creatividad. Las conservas culturales transmitidas irracionalmente

de generación en generación, condicionan las vinculaciones co-inconscientes entre los

miembros de la familia siendo responsables de los roles disfuncionales que impiden el

desarrollo sociogenético del grupo familiar1.

Ejemplo 19

En el tratamiento familiar de un paciente de 26 años que presentaba un trastorno de la

personalidad mixto por evitación, compulsivo y paranoide con complicaciones

distímicas y conducta agresiva ocasional, pronto aparece la conserva cultural definida

como desconfianza y miedo generalizados al mundo exterior. El mecanismo de

evitación y aislamiento es común en todos los miembros de la familia. Al dramatizar

una escena en la que el paciente tiene miedo a recibir el ataque de su padre, el cual

también presenta un trastorno de la personalidad paranoide con actitudes autoritarias y

agresivas. Tras una interpolación de resistencias en la que el padre trata de mostrarse

confiado y benevolente sin conseguirlo, éste efectúa un soliloquio espontáneo: <<Mi

hijo no se fía ni de su padre que soy yo. Pero no me extraña, porque a mí de pequeño,

mi padre me subió a una mesa y me dijo: "tírate que te cojo". Me tiré y él se apartó. Me

dí un buen golpe. Él se reía y me decía: "no te fíes nunca de nadie, y menos de tu

padre">>. A partir de esta escena pudo trabajarse con situaciones intermediarias,

escenas de relación ambivalente de rechazo-identificación con figuras de poder

autocrático. En una escena en la que un rey malvado consigue que todos sus súbditos

hagan siempre lo que él ordena y se enfrenten a los habitantes del reino vecino, el

paciente en el rol de oficial del ejército real, puede rebelarse y luchar

desesperadamente para obtener la posición de poder del rey. En el cambio de roles,

desde el papel de rey, establece un régimen democrático, y por primera vez en su vida

puede establecer una comunicación con su padre (éste en el papel de oficial) acerca de

sus diferentes puntos de vista. Al mismo tiempo puede establecer en el contexto social

un nuevo vínculo con una mujer, mientras se atenúa la descompensación de sus

rasgos de personalidad. El padre también atenuó sus rasgos y pudo retomar la

confianza en algunas personas de su átomo social. La conserva cultural mítica de la

desconfianza pudo ser reestructurada y ampliada permitiendo el inicio de un cambio en

la cosmovisión de la familia.

D.10. Utilizar técnicas de estructuración sociométrica situacional, para cuestionar los

sub-psico-grupos que funcionan en un nivel sociogenético de afiliación produciendo

una ilusión pseudo-cohesiva a expensas de mantener la percepción sociométrica en un

nivel muy bajo. Así, sus miembros tienden a elegir aquellos valores y personas que en

realidad les rechazan, y a rechazar aquellos valores y personas que en realidad les

eligirían. Con ello el aislamiento y la falta de reciprocidad producen una importante

sociopatología. Todo esto debe ser cuestionado permitiendo a los miembros que

asuman roles psicodramáticos donde ser elegidos o rechazados y elegir o rechazar con

una mejor percepción del tele.

D.11. Técnicas de multiplicación dramática que provea a la familia de dramatizaciones

alternativas, de nuevas perspectivas que ayudan a desarrollar la espontaneidad. Ya se

mostró en el ejemplo 17 la técnica de la escena resultante alternativa tras el cambio de

roles múltiples. Debe ser una actitud constante el ofrecer siempre a la familia tras una

escena la posibilidad de repetirla una vez más pero tratando de buscar alternativas a

las actitudes en los roles, al modo en que se hace en los ejercicios de originalidad en

los test de espontaneidad, en los que se le pide al sujeto que trate de resolver una

escena de todas las maneras distintas que se le ocurran. La técnica clásica de la

familia imaginaria, también ayudaría a encontrar soluciones originales a los viejos

problemas.

D.12. Las técnicas de intervención del director. Como analista social debe tener una

amplia experiencia personal en modos distintos de vivir la realidad para poder ofrecer

alternativas. Como productor de la acción dramática, construye en el escenario una

matriz de realidades complejas y plurales donde la familia pueda reestructurarse y

cambiar. Como terapeuta, examina junto a la familia las dificultades en el

reordenamiento de roles en cada etapa de la maduración esperable para esa cultura.

Bajo la instrumentación técnica sociodramática, el director es portavoz de una actitud

ética en la que pide a los miembros de la familia que sean generosos al mostrar ante

los otros sus verdaderas necesidades y temores, que se atrevan a investigar bajo su

dirección, el verdadero compromiso existente en sus vínculos. La instrumentación de la

empatía permite el acercamiento y aumenta el valor de las producciones del director y

yo-auxiliar.

D.13. La instrumentación de la técnica de máscaras, como extensión de las técnicas de

espejo y objeto intermediario, favorece la aparición y expresión en los vínculos, de

realidades que permanecían semi-ocultas y que distorsionaban la percepción

sociométrica de los miembros entre sí. Aparte de las grandes ventajas de la técnica

completa de las ocho máscaras realizadas por cada miembro sobre sí mismo, puede

realizarse una versión simplificada para el sociodrama vincular madre-hijo, en la que

cada polo del vínculo efectúa una máscara del otro para proceder luego a dramatizar

con ellas. Favorece la toma de conciencia de lo restrictivo de la cosmovisión existente.

D.14. Dramatizar situaciones intermediarias de todo tipo. Al jugar roles fantásticos, la

familia suele liberar su espontaneidad, y entrar en situación de juego relajado y

humorístico con una comunicación que incluye comentarios graciosos sobre la forma

de relación en curso.

D.15. Manejo técnico de la atención selectiva según el concepto de iluminación de

campo. La precisa combinación de formas naturales y sociales ofrecidas en la

comunicación terapéutica, favorece el vertido en la dramatización de determinados

contenidos de difícil expresión. Éstos deben concretizarse inmediatamente. Por

ejemplo, sabemos que los miembros de la familia que presentan alteraciones en el

modelo de ingeridor, que presentaran síntomas histérico-fóbicos, son más fácilmente

caldeables a través de iniciadores mentales. Los que tengan alteraciones en el modelo

de defecador, que presentaran síntomas depresivos o psicopáticos, serán más

fácilmente caldeables con iniciadores corporales, así como los que tengan alteraciones

en el modelo de Urinador, con síntomas obsesivos, serán caldeables sobre todo con

iniciadores ambientales.

D.16. Debemos introducirnos con la técnica en la realidad de la familia y objetivarla. En

sociodrama familiar esto resultará tanto más fácil cuanto más hayan ocurrido en el

contexto dramático, una serie de actuaciones comprometidas que todo el grupo ha

percibido y que posean la evidencia de lo irrefutable.

D.17. En sociodrama, el conflicto en un vínculo esconde siempre una dificultad para

tomar compromiso en otros vínculos. En sociometría, el rechazo y la indiferencia

buscan su expresión a través de relaciones tele patológicas, en vinculaciones de rol a

sí mismo psicológico, que son aceptadas oscuramente por un receptor de roles

atemorizado, indefenso y sometido. La triangulación de los vínculos, etapa necesaria y

fundamental del desarrollo, esconde la posibilidad de estos desplazamientos

patológicos, de estas asignaciones y asunciones oscuras de roles. Ya hemos

mencionado en algunos ejemplos como el trabajo sociodramático pronto evidencia, en

las familias de los pacientes psicóticos, los conflictos vinculares subyacentes a la

temática delirante.

D.18. Tal y como se cita en C.2.4., muchas de las intervenciones técnicas en

sociodrama van orientadas a la transformación de roles pasivos en roles de yo-auxiliar

espontáneo en alguno de los miembros del grupo familiar. Sorprende ver la capacidad

auxiliadora activa que puede ser desarrollada en una situación de campo relajado, y

como ello contribuye a cuestionar la cosmovisión familiar.

E. Técnicas de dramatización del síntoma.

E.1. Cuando le pedimos al paciente que sea espontáneo en la dramatización, le

sometemos a una paradoja pero le impulsamos a hacer un comentario válido.

E.2. <<Toda verdadera segunda vez, es una liberación de la primera>>. Esta frase de

MORENO nos dice que se trata de repetir en la cura, un mecanismo similar al que

provocó el enfermar. Al pedir al protagonista que realice su síntoma en un contexto

dramático que está destinado a cambiarlo, el síntoma deja de ser algo involuntario y

hasta entonces inmanejable, para ser reproducido bajo dirección. Deja entonces de ser

defensa transpersonal, cuando el paciente vivencia que es él mismo el que se caldea

patológicamente para producir y asumir el rol síntoma, cuando enfrenta una situación

irresoluble con el otro. De esta forma, los síntomas se transforman

sociodramáticamente en conflictos interpersonales. Debe entonces estimularse la

manifestación del conflicto en el contexto dramático, concretizándolo en imágenes o

secuencias escénicas. En el como si del escenario, se repiten las formas básicas de la

conducta interpersonal patológica.

Ejemplo 20

Es una paciente de 33 años, casado y con dos hijos, que presenta un trastorno

distímico sobre unos rasgos de personalidad histérica, relaciona el comienzo del

cuadro con un gran susto que recibió estando en la bañera al oír que había un incendio

y salir desnuda a la escalera siéndole negado refugio en casa de una vecina. Cuando

se dramatiza su <<ataque de nervios>> , pronto aparecen las dificultades vinculares

con su marido, la culpa por la posibilidad de hacer daño, la envidia y rivalidad con las

vecinas y con una hermana, la relación contrafóbica ambivalente con su madre, la

voluntad de dominio, el negativismo oral, etc. Este material es concretizado en

sucesivas sesiones con la familia.

En el caso del niño que presentaba oposicionismo, disconductas e ilusiones fóbicas

que ya ha sido citado en los ejemplos 6, 7, 9 y 11, se dramatiza una ilusión fóbica que

relata así: <<Estaba jugando con mi hermano y un amigo, salimos al jardín a jugar a la

pelota. No queríamos que los mayores supieran que estábamos fuera pues nos

hubieran regañado. Pasé junto a una caseta en obras y de pronto sentí que había una

mano en la ventana, que iba a salir alguien, me iba a agarrar, ahogarme y comerme las

tripas>>. Dramatiza con un yo-auxiliar mientras la familia permanece en el auditorio.

Desde el papel de la mano dice que es el demonio, se lleva al niño al infierno y le dice

que hubo una rifa y le tocó ser comido.

Cuando el yo-auxiliar que hace de niño le señala que al infierno van los que son

culpables de algo y le pregunta por su culpa, el demonio comienza a acusarle de un

montón de faltas domésticas de una forma tal que la madre, situada en el auditorio,

interrumpe la escena para decir que es así como ella regaña a su hijo. En el cambio de

roles puede hablar del temor a ser comido por su madre cuando ésta se enfada y tiene

su <<ataque de nervios>> , y llega al maltrato físico. En la etapa de comentarios, el

niño puede decir a sus padres: <<Mamá siempre dice que papá no está nunca en casa,

pero luego dice que no sabe por qué se queja, pues si no trabajara su marido no sabe

de qué viviríamos>>. Posteriormente se dramatizan escenas de fantasías de ataque y

robo al monedero de la madre y finalmente se pudieron jugar escenas de reparación y

encuentro amoroso en el vínculo con la madre. A partir de este trabajo, desaparecieron

las ilusiones fóbicas y el niño logró por primera vez en mucho tiempo mantener el

contacto visual durante las interacciones, contacto que evitaba hasta entonces. Su

conducta cambió y pudo acceder a trabajar otros vínculos con el padre y los hermanos.

Al material sintomático volcado por los protagonistas, se le va dando un giro terapéutico

a través de diferentes recursos dramáticos (doble, interpolación de resistencias,

desarrollo de imágenes). Con ello, los protagonistas evidencian sus roles patológicos y

pueden modificar la secuencia de actitudes. El equilibrio patológico se rompe

induciendo una crisis mediante la expresión espontánea de los aspectos de su

personalidad que siendo genuinos, se encontraban reprimidos o negados. En el

contexto dramático se da una plusvalía de realidad donde explorar alternativas. Las

técnicas de creación de una familia imaginaria y la última vuelta creativa después del

cambio de roles múltiple (ejemplo 17), suponen una matriz donde explorar alternativas

a los roles síntoma.

E.4. Dramatización del síntoma en diferentes contextos. El director ayuda a discriminar

los distintos contextos como niveles de inclusión creciente, dado que iguales hechos o

palabras, tendrán un significado y valor distintos según el contexto en que se hallen.

E.5. Estimular la espontaneidad y creatividad de la familia en el caldeamiento y luego

dramatizar el síntoma, favorece que las tentativas de solución supongan una

transformación de la totalidad del sistema sociométrico.

E.6. Las situaciones vinculares donde aparecen los síntomas como juegos

estereotipados repetitivos en el contexto grupal, pueden ser jugadas en el contexto

dramático como situaciones o historietas a las que se pueden dar diversos finales pero

en cualquier caso algún final que rompa la estereotipia. Los roles y vínculos

estereotipados son transformados por su exhaustiva repetición circular a través de

técnicas como el cambio de roles. Se gana distancia con respecto a uno mismo. El

revivir las interacciones en sociodrama, no se hace desde la perspectiva de la

marioneta, sino desde la del creador que realiza su propio juego. Puede cesar con el

juego, cambiarlo, buscar alternativas, y jugarlo en otro marco de referencia, ya que la

constante labor técnica de objetivación permite autopercibirse y comentar sobre la

comunicación desarrollada en los vínculos.

E.7. Técnica de convertir al protagonista en director de una sesión. El permitir que uno

de los miembros sintomáticos de la familia, dirija la sesión circunstancialmente, para

una escena determinada, suele ser muy útil en las familias con miembros obsesivocompulsivos

que al intentar dramatizar, no logran comprometerse y dramatizan su

síntoma convirtiéndose en narraciones sin poder tomar el rol. El director examina con el

protagonista si está así bien la escena o si quiere introducir modificaciones, pero

permitiéndole respuestas cortas y cortándole con explicaciones narrativas.

Posteriormente podrá llegar a dirigirse a sí mismo como protagonista, pues en

definitiva, es el protagonista el que se manipula a sí mismo, ya que su reacción ante su

propio comportamiento (facilitada por las técnicas de espejo, espejo tecnológico o

vídeo y doble), no puede ser cambiada por otra persona más que por él mismo. La

solución llega de forma autónoma cuando el protagonista repite en el como-si, hasta

que suficientemente caldeado, decide abandonar él mismo su enfermedad, liberarse y

elegir la alternativa.

E.8. Dramatizar escenas de alto contenido emocional (lágrimas y gritos) cuando en la

familia prevalezcan las defensas intelectualizadoras.

E.9. Por el contrario dramatizar escenas imaginarias o de realización de deseos antes

de dramatizar los síntomas, en las familias donde los miembros no aceptan fácilmente

participar. Posteriormente emplear dobles y alargar el tiempo de dramatización. Al

emplear doble, es importante que éste no sea muy directo al principio, que no ejerza

mucha presión y sobre todo que al mismo tiempo que sugiere los sentimientos

manifieste la resistencia del sujeto doblado (esto me fastidia, pero prefiero no hablar de

ello).

E.10. Cuando uno de los miembros de la familia dice no tener síntomas, no tener

problemas, que los problemas son de otro miembro, será útil pedirle que construya una

historia imaginaria de una persona que tenga problemas. También será útil pedirle que

represente a alguna persona de su átomo social, que será entrevistada por el director,

el cual instrumentará las identificaciones proyectivas.

E.11. Técnicas de confrontación tales como la silla caliente o la técnica de espaldas o

el espejo pueden ser útiles cuando el síntoma se dramatiza constantemente en el

contexto grupal, pues consiste en defensas caracteriales en un paciente defecador que

inunda con sus contenidos al resto del grupo, o un paciente dominador o un paciente

ingeridor que acapara la atención. El resto de la familia necesita confrontarlo y pueden

ser necesarios los dobles. Las técnicas de confrontación deben combinarse con

técnicas de apoyo al yo del protagonista, tales como pedir a los miembros que debatan

sobre lo que ellos desearían del protagonista.

E.12. Desdramatización del conflicto, del síntoma, por reducción al absurdo. Cuando

MORENO dice <<toda verdadera segunda vez es una liberación de la primera>> ,

añade a continuación: <<El término liberación es una designación idealizante, ya que la

repetición total convierte a su objeto en algo ridículo>>.

E.13. La dramatización del síntoma va a poner en evidencia las tensiones existentes en

la familia entre la voluntad de dominio y la voluntad de comunidad. Transformado el

síntoma en conflicto vincular y resuelto éste, los protagonistas descubren una nueva

libertad creadora donde las cosas, las puede hacer uno mismo según sus necesidades

de incorporación o expresión y sus deseos (satisfacción de la voluntad de dominio)

pero que no hay razón para hacerla en solitario, no hay por qué aislarse (satisfacción

de la voluntad de comunidad).

E.14. Técnica de interpolación de resistencias. El director induce una consigna al yoauxiliar

o a uno de los miembros, para que durante la dramatización del síntoma,

invierta repentinamente su actitud en el rol complementario. Así espera provocar en el

protagonista una respuesta espontánea de complementariedad, que paradójicamente

sea de signo inverso al estereotipo sintomático.

E.15. Con la técnica de inversión de roles, cada miembro de la familia puede vivenciar

desde el interior del otro a través de la identificación objetiva o de rol, poniéndose

empáticamente en el otro extremo del vínculo. En muchos casos son roles muy rígidos,

el mero hecho de que uno de sus miembros pueda ponerse en el papel del otro, es ya

un signo de buen pronóstico, pues indica cierta plasticidad y capacidad de

comprensión. La inversión de roles múltiple y sucesiva entre todos los miembros del

grupo, es una técnica básica. Después de haber pasado cada uno por todos los roles,

debe hacerse una última vuelta, ya cada uno en su papel, con la consigna de: <<hacer

y comportarse de cualquier forma que apetezca, pero que sea distinta de la forma

empleada en la escena síntoma con la que se comienza a trabajar>>. Gracias a la

inversión de roles, el protagonista situacional, puede captar sentimientos personales

del otro con el que se vincula, pero en 2ª persona, en relación yo-tú.

Esta técnica propicia transformaciones de la totalidad de la estructura sociométrica que

mantiene el síntoma, pues hace que el protagonista perciba el aspecto de reciprocidad

o circularidad en los vínculos. Cuando se consigue que el protagonista se comprometa

en los dos roles de una misma interacción, muestra que no se trata de un mero cambio

de roles, sino de un cambio de posición en la misma interacción. De hecho, es

frecuente observar cómo determinados contenidos de la situación vincular son más

fácilmente expresados por el protagonista desde el rol complementario. Los miembros

de la familia descubren que se conducen con sus padres, de la misma manera

problemática en que se han conducido sus padres con ellos. Descubren reglas que se

repiten de abuelos a nietos.

E.16. Técnicas de instrumentación del auditorio. Éste está formado por los miembros

de la familia y del equipo que en ese momento no dramatizan. Va a funcionar como

caja de resonancia, apoyando o desafiando a los diferentes subpsicogrupos. En

ocasiones, como caldeamiento, organizamos situaciones tipo <<concurso televisivo>>

con formación de equipos que tienen que criticar, adivinar, etc., las producciones

dramáticas del otro equipo. En el contexto grupal, en la etapa de comentarios, es

donde el director favorece que la familia comunique sobre la comunicación acontecida

previamente en el contexto dramático. Es importante que se insista a los miembros de

la familia que los comentarios traten de ser hechos desde el compartir, desde la

resonancia afectiva, pidiéndoles que compartan con el protagonista el momento de sus

vidas donde hayan podido sentirse de forma parecida a él.

E.17. Técnicas de espejo. Con esta técnicas y con la utilización de la filmación en

videotape de las sesiones, se favorece el que los protagonistas tengan una percepción

objetiva de su propio comportamiento. Se les provee de un sistema para que puedan

sugerir, indicar o criticar a su propio rol puesto en juego por un yo-auxiliar en frente de

el que permanece observado. La técnica clásica tiene la ventaja sobre el vídeo, que el

protagonista puede sugerir cambios sobre la puesta en marcha al yo-auxiliar que juega

su papel. Favorece la toma de posición frente al propio comportamiento, en una suerte

de comunicación sobre sus propios estilos de comunicación. La técnica del espejo

debe ser utilizada con cuidado pues puede levantar ansiedades persecutorias en

sujetos predispuestos. Es una técnica de confrontación. Puede utilizarse para

confrontar al grupo familiar como totalidad, o a un subpsicogrupo, o para mostrar el

modo transferencial de reaccionar ante el terapeuta, o para mostrarles cómo se tratan

unos a otros.

En ocasiones es útil esta técnica para un miembro de la familia que no es consciente

de las atracciones que suscita y sigue empeñado en el <<nadie me quiere>>. Podrá ver

cómo el yo-auxiliar que interpreta su papel, es objeto de elecciones, y muestras de

afecto sincero por parte del resto del grupo. A veces las escenas no verbales son las

más eficaces, sobre todo con un protagonista con déficits en los modelos de ingeridor

(histerias-fobias) o en el de defecador (depresiones-psicopa-tías) que empleen como

síntoma vicariante para captar la atención bien el <<habla en chorro>> o bien el

<<habla pausada y reflexiva de defecador>>. En otras ocasiones será útil que el yoauxiliar

efectúe un espejo espontáneamente y sorpresivamente dentro del propio

contexto grupal. Por ejemplo, para el paciente acaparador, cada vez que interviene, el

yo-auxiliar le imita interrumpiendo con las mismas palabras y gestos pero de una forma

deliberadamente exagerada. La exageración en el espejo es muy importante pero debe

de estar en un rango intermedio de tal manera que sea suficiente para que el

protagonista advierta el mensaje y no sea demasiado exagerada de tal forma que el

protagonista no se reconozca y/o se sienta burlado. En el punto ideal, la técnica del

espejo bien realizada por un yo-auxiliar con grandes recursos dramáticos, debe de

provocar la risa compartida, donde el protagonista se sienta al mismo tiempo <<pillado

y comprendido>>. Hay que recordar que para MORENO, la risa es <<la forma suprema

de la catarsis>>.

Tras la técnica del espejo, se le ofrece al protagonista, la realización de su escena

ficticia, donde él pueda cambiar su conducta previamente autocriticada. Se puede

hacer repetidas veces hasta que el protagonista esté satisfecho con el cambio.

E.18. Técnicas del soliloquio y el doble. Estas técnicas también favorecen la

comunicación sobre el modo de comunicación en curso. Representan una suerte de

paradoja ya que la consigna explícita del director es: <<Ahora se va a colocar aquí un

doble de esta persona (o esta persona hace un soliloquio). Todo lo que se diga, no es

escuchado, no interviene en el diálogo de la escena>> , cuando el propósito implícito

es que sea tenido en cuenta por el protagonista que advertirá así de sus sentimientos

al interlocutor, con lo que modificará el sentido de la escena.

La técnica del doble es especialmente útil en sociodrama familiar para ofrecer una

salida con un comentario significativo, a situaciones en las que el protagonista se

encuentra bloqueado y angustiado por situaciones de doble-vínculo. Con esta técnica

así como con los soliloquios y apartes, se crea en el contexto dramático un subcontexto

metacomunicativo donde se transgreden parcialmente las reglas o rituales del juego

familiar estereotipado, dándole un viraje terapéutico a la situación paradójica.

E.19. Ofertar distintos contextos y subcontextos bien delimitados, para favorecer el

desarrollo de hábitos de auto y hetero-observación objetivante. Para ello se puede

pasar cuantas veces sea necesario del contexto dramático al grupal y viceversa. Las

técnicas de creación y asunción de roles en una familia imaginaria, las escenas de

proyección al futuro y la última vuelta del cambio de roles múltiple en la que deben

crear nuevos roles, suponen la inmersión en contextos alternativos.

E.20. Las relaciones entre ambos integrantes de la unidad funcional formada por el

director y el yo-auxiliar, deben se instrumentadas como transmisoras de un modelo de

cultura terapéutica ya que en todo caso esa relación se está ofreciendo como modelo

de identificación a lo largo de las sesiones. Se valoriza cada vez más a la transmisión y

búsqueda de nuevos modelos relacionales, a la integración de lo afectivo en el

aprendizaje y a la modalidad vincular que particularmente ofrecemos en sociodrama,

como los verdaderos móviles de la mejoría. Hoy se sabe que la personalidad y el estilo

de los terapeutas es una variable muy importante más allá de la técnica empleada.

F. Transformación y mejoría de la autoimagen familiar.

F.1. Utilización constante de las imágenes alegóricas familiares. Estas imágenes

deberán ser objetivadas toda vez que se produzca un cambio integrador en las formas

de vinculación.

F.2. Además de la investigación secuencial de las imágenes familiares, en sociodrama

se utiliza específicamente la técnica de objetivación de la estructuración sociométrica

situacional a través de las situaciones reales o imaginarias. En ella se pide al sujeto

que interactúe intentando asignar y rechazar o asumir un rol rechazable para esa

cultura (p.ej., ladrón) que es ofertado por la puesta en escena del director. Una vez

observadas las alianzas, las presiones de asignación, las oscuras asunciones, etc., se

pide a cada miembro que realice una imagen de cómo sintió la interacción. Una vez

realizadas las imágenes de todos los miembros, se procede a una búsqueda activa de

una imagen de consenso en la que sin faltar los elementos subjetivos de las imágenes

individuales, se logre un cierto acuerdo en los aspectos grupales de la autoimagen

familiar situacional. Esto supone la posibilidad de continuar la sesión con

dramatizaciones simbólicas en situaciones familiares donde prevalezcan las

estructuraciones sociométricas afectivas del psicogrupo o donde prevalezcan las

estructuraciones sociométricas de criterio socioeconómico del sociogrupo.

Normalmente, en las familias patológicas, es común que puedan identificarse áreas de

fortaleza y acuerdo en la eficacia del sociogrupo. Esta imagen contrarresta la imagen

de fracaso como psicogrupo, y por ello debe ser apoyada en un primer momento.

F.3. Las escenas de creación y asunción de roles en una familia imaginaria, deben

repetirse a lo largo del tratamiento, pues en ellas, la familia puede ir concretando los

nuevos aspectos alcanzados en su autoimagen.

F.4. En familias muy rígidas, se puede estimular la transformación de la autoimagen

grandiosa que trata de imponer el líder oficial, mediante la técnica del Guardián del

Cielo. En ella cada miembro de la familia pasa por el rol de guardián de la puerta del

cielo, sometiendo a los demás a un juicio y teniendo que justificar su veredicto para

enviarle al cielo o al infierno. Deben emplearse dobles para estimular la escena. Si

alguno de los condenados al infierno protesta, puede dársele una segunda oportunidad

de <<volver a la tierra>> y tratar de reparar la escena por la que otro miembro le

condena. En cualquier caso se realizará una <<reunión en el cielo>> donde los

beneficiados por el protagonista se comunicarán sobre los puntos fuertes objetivos de

la familia.

F.5. Tratar de finalizar cada sesión con una escena o imagen que resalte los aspectos

resolutivos, positivos, integradores de la familia, por pequeños que éstos sean al

principio. Incluso en algunos casos puede ser importante al principio que la familia

salga de la sesión con alguna imagen positiva aunque haya sido a través de trabajar

situaciones ideales o fantásticas.

F.6. Dramatizar los dos estilos básicos de afrontar la ruptura del orden familiar

establecido. Cuando un miembro de poco status sociométrico comete un error existen

dos tipos de actitudes básicas por parte del líder oficial: a) Buscar un culpable, b) Tratar

de encontrar la mejor manera de enmendar el error. Cuanto menor es el nivel

sociogenético de la familia, hay más tendencia a, primero, buscar un culpable y,

segundo, tratar de hallar una solución. Según se eleva el nivel sociogenético1 el grupo

es más capaz de sentirse solidario con el que cometió el error y tratar de reparar como

grupo.

F.7. Deben ser destacados como positivos todos aquellos roles bien estructurados, así

como todos aquellos vínculos del tipo complementario rol a rol. En la cultura de la

familia, hay elementos que pueden ser utilizados para ampliar el repertorio de roles

potenciales de los miembros. Es útil realizar escenas con criterio de sociogrupo, donde

la estructura de las mismas demande la creación de nuevos roles para poder lograr

éxito en la tarea sociogrupal propuesta. Más adelante se irían introduciendo poco a

poco criterios psicogrupales.

F.8. Instrumentar la relación terapéutica, pues ésta favorece el apoyo a la autoimagen

familiar. La aceptación de los momentos necesarios de confrontación dependerá de

que haya existido un caldeamiento suficiente y una experiencia previa de encuentro, de

unión de los terapeutas con la familia. La unidad funcional director-ego auxiliar, se

adentra y acomoda a las formas de la familia en una suerte de mimesis, de

comunicación terapéutica que favorece la identificación y el encuentro.

En las primeras entrevistas verbales en las que no se dramatiza y se va realizando el

diagnóstico de los patrones disfuncionales, los terapeutas utilizan la comunicación

terapéutica para favorecer el encuentro.

Los elementos básicos de la comunicación terapéutica son:

· Aceptación, protección y contención.

· Ayudar a discriminar lo que se siente, lo que se percibe y lo que se piensa.

· Relajar el campo.

· Producir un efecto o impacto.

· Interpretar los mensajes latentes.

· Transmitir una buena disposición para comprender, reconocer y responder.

· Fomentar la autocorrección de la información, ayudando a percibir, evaluar y

expresarse.

· Comunicar sobre los modos de relación en curso.

· Facilitar la comunicación de contenidos relativos a situaciones de

sobreprotección, sobreexigencia, rivalidad, voluntad de dominio, desesperación,

pérdida o soledad.

· Identificarse de forma concordante con la experiencia empírica del otro.

· Comprender y apreciar mutuamente las acciones y palabras.

· Poner en claves inteligibles para todos las señales verbales y de acción.

· Observar cómo las respuestas propias amplían, vinculan o alteran la declaración

inicial del otro.

· Expresar las respuestas en el lenguaje del otro.

· Seleccionar las respuestas y los silencios.

· Ayudar a la elaboración de formas más adecuadas de expresión y acción.

· Manejar cada hecho del momento en el instante en que ocurre, y aceptarlo,

ayuda a aceptar el recuerdo de hechos penosos anteriores.

· Ayudar a aceptar significa eliminar sentimientos y fantasías de previsión

exageradas que atentan contra la consideración del propio status sociométrico.

· Ayudar a ordenar en el tiempo y en el espacio la sucesión de hechos vitales

conectados entre sí, permite que se evalúen los puntos de vista infantiles, que

siguen siendo válidos en el momento actual.

· Ayudar a la elaboración de recuerdos de situaciones traumáticas donde existió

contradicción entre los aspectos cognitivos y los emocionales y uno de los

componentes fue reprimido.

· Redescubrimiento y reavivamiento de la combinación de reacciones psíquicas y

motoras, relación humana y situación ambiental que en el pasado fue vivido

como placentero.

· Observar y señalar el cómo centrándose en los efectos del comportamiento aquí

y ahora.

· Aceptar niveles de comunicación más o menos regresivos y adaptarse al

lenguaje emocional primitivo, para poder establecer contacto y gratificación, a fin

de poder introducir posteriormente modos más complejos de comunicación.

El terapeuta debe tomar el verdadero liderazgo situacional, en el que opera como un

ego-auxiliar. A través de sus función auxiliar, logra una unidad con cada uno de los

miembros y así la de ellos entre sí para que lleguen a tener función de auxiliar los unos

con los otros. Se evitará así el efecto pseudocohesivo de tipo camarilla6 y se

recuperará a los aislados.

F.9. Durante el caldeamiento específico de un protagonista de una situación familiar, la

unión del terapeuta se mantiene y amplía a través de una serie de pasos:

a) Como yo-auxiliar, proyecta activamente su empatía sobre un sujetoprotagonista

al cual elige como emergente.

b) El sujeto responde con una retropatía, eligiendo o rechazando.

c) No siempre hay acuerdo. Pero este testimonio de empatía, afecta

violentamente al sujeto de tal modo que favorece la decantación de un

sentimiento que puede ser objetivado a través de los índices de liberación

afectiva de orden fisiológico4.

d) Con el desarrollo de la interacción y la instrumentación técnica, se llega a

establecer una unidad de comunicación. Esta es la fase importante del doble

drama.

e) Lo que en el protagonista, sobre todo en el psicótico, es auténtico, en el yoauxiliar

es sólo un instrumentación, un artificio hábil. El comportamiento del yoauxiliar

puede parecer artificial y falso y esto perturba al sujeto. En este caso

deberá instrumentarse como yo-auxiliar a un líder sociométrico o a otro miembro

del grupo familiar con el que exista un tele positivo, permitiendo que subsista la

desconfianza inicial hacia el yo-auxiliar profesional. También puede convenirse

que se trata de un mero juego de roles, para que lo que comienza en forma de

artificio, acabe convirtiéndose en una identidad real de sentimientos, en una

complementariedad con compromiso.

f) El autotele que mantienen los protagonistas con personajes ilusorios, debe ser

descubierto y transformado en tele hacia los yo-auxiliares en el contexto

dramático.

Para finalizar, recordar que las técnicas aquí descritas, pueden ser utilizadas también

en trabajos de sociodrama institucional y laboral una vez hechas las transformaciones

precisas. Asimismo, muchas de ellas pueden utilizarse en psicoterapia de grupo

psicodramática cuando el grupo lleva suficientemente tiempo trabajando como para

constituir una familia psicológica.

Enlace: http://www.psicodrama.info/drama2a.pdf

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